Los lentes de contacto o pupilentes son una opción recomendable para las personas que necesitan usar anteojos. Debido a su diseño compacto y facilidad de uso, varias personas se sienten atraídas con la idea de mejorar su visión sin tener que usar gafas, las cuales muchas veces pueden ser incómodas. Además, los lentes de contacto permiten tener una apariencia como el “resto de la gente”; es decir, sin anteojos.
El uso de lentes es un factor que puede afectar el autoestima de la persona que los utiliza, por ello, contar con una alternativa como los pupilentes siempre se agradece.
Sin embargo, el uso de lentes de contacto también representa riesgos potenciales, pues recordemos que se usan directamente en los ojos, y pueden ocasionar infecciones oculares graves y úlceras corneales (o supuraciones) si uno no los cuida — y no los usa — como es debido, por ello es necesario conocer los peligros de su uso.
Usar lentes de contacto puede poner en riesgo nuestra salud ocular, ya que podemos contraer algunas infecciones graves por bacterias, hongos y microorganismos que podrían adherirse a ellos. Y aunque los padecimientos, en raras ocasiones, pueden conducir a la ceguera, sí pueden provocar afectaciones muy dolorosas.
Quienes deciden usar pupilentes son mucho más propensos a sufrir irritaciones, aunque, los problemas derivan principalmente de la falta de higiene y un uso inapropiado, sin olvidar la falta de conciencia sobre los riesgos latentes.
Antes de usar lentes de contacto, es necesario conocer los tipos de lentillas que hay: Tipos de lentes de contacto
Tal como lo dice su nombre, estos lentes son suaves y blandos; están hechos de un plástico flexible y elástico como lo es el hidrogel de silicona, caracterizado por permitir que pase una mayor cantidad de oxígeno a los ojos.
Estos se pueden usar por más tiempo y con una mayor comodidad que la que brindan los lentes de otros materiales. A quienes usan lentes de contacto blandos se les prescribe el reemplazo frecuente, que puede ser por un mes o todos los días.
Lentes de contacto rígidos
Estos productos son durables y resistentes, y por lo general permiten una visión clara y nítida. Duran más que los lentes de contacto blandos y son más fáciles de manejar y menos propensos a romperse.
Son un tipo de lentes que se elaboran con un plástico combinado con otros materiales especiales, con el objetivo de que se queden firmes, conserven su forma original y el ojo que los lleva puestos se mantenga oxigenado.
Estos lentes de contacto son de gran ayuda para las personas que tienen un alto grado de astigmatismo o para las que presentan una condición conocida como “queratocono”, es decir, que su córnea tiene una curva irregular.
Lentes de contacto de uso prolongado
Estos lentes son buenos para dormir con ellos puestos o para su uso continuo desde una hasta seis noches, incluso hasta 30 días. Pueden ser blandos o rígidos. Aunque, como su nombre lo indica, son de uso prolongado, los especialistas recomiendan dejar descansar los ojos sin lentes de contacto al menos por una noche.
Lentes de contacto cosméticos (también llamados “decorativos”, “de disfraz” o “sin aumento”)
Instituciones como la FDA (La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos) con frecuencia ha advertido al público sobre los graves riesgos relacionados con el uso de estos lentes de contacto sin una prescripción médica ni la intervención profesional adecuada.
Este tipo de lentes no corrigen la vista y su único propósito es cambiar la apariencia de los ojos. Suelen ser de un solo uso, por lo que a diferencia de los anteriores, están creados para que ¡los uses y los tires!
Lentes de contacto y pupilentes, ¿cuál es la diferencia?
El uso de lentes de contacto también requiere conocer la diferencia entre los distintos términos para identificarlos y elegir los más adecuados. A pesar de que es correcto utilizar estos conceptos como sinónimo, es importante identificar sus características para hacer la mejor elección.
Ambos tipos contribuyen en la corrección de trastornos de la vista, pero los lentes de contacto son finos, curvos y se colocan sobre la película lagrimal; mientras que los pupilentes —también llamados lentes de contacto de color o cosméticos— son blandos, esféricos y tienen colores.
Lentes de contacto. Ventajas y desventajas de su uso
El uso de lentes de contacto ofrece algunos beneficios; por ejemplo, pueden ayudar a corregir diversos trastornos de la vista, entre ellos la miopía, la hipermetropía, el astigmatismo y la presbicia o vista cansada al leer.
También son más comodos al momento de realizar actividades deportivas o que requieran movimientos, pues no se estará con el pendiente de que se caigan y se rompan, o, en el mejor de los casos, se rayen. Muchas veces los lentes de contacto mejoran la calidad de la visión en comparación con unos anteojos, especialmente para un niño que es muy miope.
Otras ventajas de usar lentes de contacto son:
Se colocan directamente en el ojo, por lo que la visión, particularmente la periférica, no se ve obstruida. Como se ajustan a la curvatura del ojo, proporcionan un campo de visión más amplio y causan menos distorsiones y obstrucciones.
No se ven afectados por las condiciones climáticas, es decir, no se empañarán con el frío o la lluvia, tampoco se genera un reflejo con la luz de sol o alguna fuente incandescente.
Con los lentes de contacto es posible modificar la apariencia, pues cambian el color de los ojos. Además, no pesan en el rostro y tampoco dejan marcas en la nariz. Otra ventaja es que son difíciles de extraviar al tenerlos en los ojos y permiten el uso de lentes de sol sin ningún problema.
Sin duda, los lentes de contacto son una buena alternativa si se quiere dejar de usar gafas o no se es candidato para una cirugía ocular.
Desventajas de usar lentes de contacto son:
Entre las desventajas de usar lentes de contacto se puede mencionar que son un producto que requiere cambios frecuentes. Otro aspecto a tomar en cuenta es que las personas no pueden sumergirse en las albercas o el mar con los lentes puestos.
Hay que tener en cuenta que se pueden infectar muy fácilmente los ojos si el cuidado no es el apropiado. Los lentes de contacto también tienden a causar alergias y el síndrome del ojo seco. Más padecimientos latentes son:
La queratitis, enfermedad en la que la córnea se ve inflamada por el maltrato del lente (al estar rozando frecuentemente) al globo ocular.
Asimismo, este padecimiento produce: visión borrosa, enrojecimiento persistente de los ojos, dolor, molestia a la luz, lagrimeo excesivo, secreción ocular y sensación de tener una ‘basura’ en el interior del ojo.
Úlceras en la córnea, un tipo de heridas ocasionadas por la infección de un virus, bacterias u hongos, y que en el peor de los casos podrían llegar a afectar a la visión de forma permanente. Este problema se puede presentar especialmente cuando se duerme con los lentes de contacto, se supera el número de horas diarias con ellos puestos y no se hace una adecuada limpieza posterior a su uso.
Entre los síntomas que pueden presentarse cuando se tienen úlceras en la cornea están: enrojecimiento, dolor, mancha blanca en la córnea, visión borrosa, comezón y sensibilidad a la luz.
Los lentes de contacto también puede causar ojos rojos agudos, una reacción inflamatoria de la córnea que se produce por dormir con ellos; y conjuntivitis papilar (CPLC), que son pequeñas protuberancias en el tejido de los párpados superiores, donde se genera secreción, picazón y se reduce la tolerancia a los lentes de contacto.
¿Cómo deben usarse y cuáles son sus cuidados?
La limpieza y desinfección es primordial y aplica para cualquier tipo de lentes de contacto que se utilice, ya sea al momento de colocarlos, como al retirarlos, por lo que se debe hacer con las manos limpias y secas.
Es importante hacer uso de soluciones adecuadas para su almacenamiento y recordar que nunca se debe reemplazar por agua del grifo o saliva. Asimismo, es vital no descuidar el mantenimiento del estuche de los lentes de contacto, pues de lo contrario pueden proliferar los hongos.
Si se usa una solución para lentes de contacto multiusos, es recomendable reemplazar el estuche de los pupilentes por lo menos cada tres meses, o según lo indique el oculista. Si se está usando una solución para lentes de contacto con peróxido de hidrógeno (agua oxigenada), siempre debe utilizarse el estuche nuevo que viene con cada caja y seguir todas las instrucciones que se incluyen en el empaque.
Siempre hay que eliminar toda la solución utilizada después de cada uso y llenar el estuche de los lentes de contacto con solución nueva. También es importante no transferir soluciones para lentes de contacto a envases de bolsillo más pequeños. Estos envases no son estériles, y una solución no estéril puede dañar los ojos.
Otra buena práctica es no dormir con los lentes de contacto puestos, a menos que el oculista lo haya prescrito para usarlos así. Nunca se deben desatender los síntomas de infección o irritación de los ojos que puedan estar relacionados con el uso de lentes de contacto. Si se presenta cualquiera síntoma, hay que quitarse inmediatamente los lentes y no volver a ponerlos. En esos casos, se debe acudir lo más pronto al oculista.
En el caso de las mujeres, deben aplicar sus cosméticos después de ponerse los lentes, y quitárselos antes de desmaquillarse. Hay que recordar lo importante que es evitar bañarse con los lentes, ya sea en piscina o mar. Y nunca ponerlos en un ojo enrojecido.
¿Por qué se debe contar con una prescripción médica o receta antes de comprar unos lentes de contacto?
Antes de adquirir cualquier tipo de lentes para mejorar la visión se debe contar con una receta, pues los lentes de contacto no son “unitalla”. Al hacerse un examen de la vista, se adquiere el derecho de recibir una copia de la prescripción médica.
La receta debe contener la información suficiente para conseguir lentes de contacto en negocios y tiendas especializadas. Algunos datos importantes son: la fecha del examen, las medidas de los lentes de contacto, nombre, dirección y teléfono del profesional que la prescribe.
La receta también debe ofrecer información sobre el material y el fabricante, la curva base o designación correspondiente, y el diámetro (cuando corresponda) de los lentes de contacto de prescripción médica.
Consejos al momento de compra lentes de contacto
Con una receta válida, es posible comprar lentes de contacto en farmacias, ópticas minoristas y ópticas en línea. Pero hay que tener mucho cuidado al adquirirlos con otra persona que no sea un profesional de la vista.
También hay que asegurarse de que la receta siga vigente. No se debe comprar lentes de contacto usando una receta vencida ni justo antes de que esté por vencer la prescripción médica.
Si no se ha checado la vista en uno o dos años, quizás se tengan problemas en los ojos sin saberlo o puede que los lentes de contacto ya no estén corrigiendo bien la vista. (La fecha de vencimiento de la receta por lo general la determina el estado de salud).
Es fundamental asegurarse de recibir la marca, el nombre de los lentes, la graduación correcta y las demás especificaciones tal y como se indican en la receta Si se cree haber recibido unos lentes de contacto incorrectos, se tiene que verificar con el médico. También es esencial no aceptar ninguna sustitución, a menos que un profesional de la vista lo apruebe.
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